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¿Como favorecer la implicacion del alumno en el aula de ELE?

By Antonio Orta Gracia

Si hay un ser verdaderamente curioso, auténtico y creativo ese eras TÚ. Recuperar la perspectiva del niño que todos llevamos dentro nos ayudará a potenciar al máximo nuestras posibilidades de aprendizaje.

La curiosidad, la autenticidad y la creatividad son algunas de las características que ayudan a que los alumnos se sientan tratados en el aula como personas y que se pueda generar de este modo una comunicación natural. Pero la realidad de muchos de los profesores, a menudo, es otra: falta de recursos, pocas horas de contacto con los alumnos, un programa impuesto…

En esta conferencia analizaremos cómo se pueden transformar en curiosas, genuinas y creativas las actividades que solemos llevar hasta ahora al aula.

Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada” Albert Einstein

Si hay algo que incita a participar, a conocer, a comunicarse es, sin lugar a dudas, el deseo de satisfacer la curiosidad.  El DRAE nos presenta la siguiente definición de curiosidad:

(Del lat. curiosĭtas, -ātis).

1. f. Deseo de saber o averiguar alguien lo que no le concierne.

2. f. Vicio que lleva a alguien a inquirir lo que no debiera importarle.

Dichas acepciones nos revelan significados que, interpretados en clave didáctica, pueden llegar a convertirse en una poderosa herramienta generadora de participación de nuestros alumnos en el aula: deseo, saber, averiguar, inquirir. Pero la verdadera chispa que enciende la curiosidad reside en el resto de matices léxicos contenidos en su definición. El vicio en el sentido de “gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso”. ¡Cuánto deseamos los profesores que nuestros estudiantes sean adictos a las actividades que llevamos al aula! Y, sobre todo, el atractivo que produce tener acceso a informaciones “que no nos concierne o que no debiera importarnos”. ¡Cómo les interesa a los alumnos conocer datos de la vida personal de sus profesores, aprender el vocabulario alusivo a los tacos y palabrotas o simplemente desviar el objetivo previsto de la clase para enredarse en una interacción espontánea.

Necesitamos que las actividades que llevamos al aula estén impregnadas del deseo por conocer y averiguar aquello que, aparentemente, no concierne a un alumno que está estudiando una lengua extranjera. Es decir, aquello que podría interesar a cualquier persona por el puro “vicio” de descubrir la respuesta.

La autenticidad es otro factor determinante que favorece la interacción natural en el aula de español.

“Ser natural es la más difícil de las poses” Oscar Wilde

Siguiendo, por curiosidad, con las definiciones del DRAE nos centramos esta vez en la primera acepción de la palabra auténtico:

(Del lat. authentĭcus, y este del gr. αὐθεντικός).

1. adj. Acreditado de cierto y positivo por los caracteres, requisitos o circunstancias que en ello concurren.

En primer lugar vemos la conexión existente entre lo cierto y lo positivo. En segundo lugar, deben concurrir requisitos y circunstancias para que se acredite la cualidad de auténtico. De nuevo en clave didáctica debemos interpretar que la propuesta de actividades debe estar revestida de un carácter verosímil. Esto se consigue primando el deseo de comunicar y  ajustando el procedimiento a una lógica natural. Es decir, la vida se convierte en el principal referente tanto del profesor como de los alumnos a la hora de realizar las actividades.

Cuando analizamos materiales y recursos especializados en la enseñanza de español como lengua extranjera o como segunda lengua, el criterio de autenticidad o verosimilitud es uno de los primeros en aplicarse por parte de los alumnos, mientras que con frecuencia el criterio aplicado en primer lugar por los profesores es el de la validez, es decir, si la actividad practica o evalúa aquello que nos marca la programación.

Si tenemos que elegir entre las dos propuestas siguientes de dictados para llevar al aula, probablemente la mayoría de los alumnos se sentirían más implicados realizando la segunda, aunque quizás muchos profesores preferirían la primera por ir en consonancia con las necesidades y objetivos del currículo.

Por último, la creatividad es capaz de aunar la curiosidad y la autenticidad. Se convierte en la expresión máxima de la implicación de los estudiantes en el aula de español por su consideración como grupos e individuos antes que como alumnos sujetos de aprendizaje.

Terminando, esta vez por vicio, con las definiciones del DRAE, me quedo con la segunda acepción de crear:

(Del lat. creāre).

2. tr. Establecer, fundar, introducir por vez primera algo; hacerlo nacer o darle vida, en sentido figurado.

La idea de introducir por vez primera algo choca con frecuencia con la creencia arraigada de que los alumnos deben repetir para fijar los contenidos y aprenderlos. El profesor presenta nuevo lenguaje, hace tareas centradas en la precisión y termina con actividades centradas en la fluidez. Pero los alumnos sienten que son actividades que van encaminadas todas ellas al mismo fin: asegurar los contenidos presentados en clase. Por ello se comportan como alumnos antes que como individuos e interpretan su papel en el mejor de los casos: dicen lo que el profesor quiere oír, aquello que presentó el profesor al principio de la clase.

(Ejemplo de una clase donde se acaba de presentar el pretérito indefinido)

PROFESOR:                                         ¿Y tú, James, qué hiciste ayer?

ALUMNO:                                           Ayer fui al cine.

PROFESOR:                                         ¿Qué película viste?

ALUMNO (algo nervioso):            No, es solo un ejemplo.

Del mismo modo encontramos situaciones donde es el profesor el que se comporta como tal obviando su parte humana: escucha lo que acaba de presentar sin importarle el contenido mismo del mensaje.

(La misma clase de antes)

PROFESOR:                                         ¿Qué tal el fin de semana Mary?

ALUMNA:                                            Mal, mi pequeño perro ha muerto.

PROFESOR:                                         ¿Ha muerto o murió?

Un tipo de actividad que suele interesar a los alumnos es crear sus propias historias para aprender mejor los contenidos. Así consiguen apropiarse de los mismos. Te imaginas cómo sería una gramática hecha por los propios alumnos donde incluyeran imágenes, audios, vídeos, explicaciones, actividades y sus propios textos… Desde aquí animo a todos los alumnos y profesores a realizar este magnífico reto. Cómo pequeña muestra dejo el siguiente texto a la  espera de ser algún día llevado a escena.

TEATRO GRAMATICAL

(En el velador de un bar de tapas, dos personajes cotillean acerca de unos conocidos suyos. Más, vestido con toda suerte de abalorios de una tienda de todo a un euro, va por la cuarta cerveza y su tercera tapa de ensaladilla rusa. No para de hablar mientras come. Menos, vestido de forma muy discreta, tan solo se toma un tinto de verano).

MÁS: (cotilleando) ¿Sabes que Por y Para han tenido una discusión brutal?

MENOS: ¿Y eso, por qué?

MÁS: Por lo visto, Para estaba preparándose para ir al trabajo cuando a Por le dio por cogerle el móvil y curiosear en los mensajes…

MENOS: Seguro que fue un error por su parte.

MÁS: ¡Para nada! Para lo vio cuando iba para el salón para recoger su bolso. Por eso, se puso histérica.

MENOS: No es para menos.

Recuerda que ahora estás en disposición de revisar las actividades que sueles llevar al aula para fomentar en tus alumnos la curiosidad, la necesidad de ser auténticos y el desarrollo de su creatividad. Ellos y tú os sorprenderéisJ

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